lunes, 7 de mayo de 2012

Paramitas: La paciencia

Los seis Paramitas son una enseñanza del Budismo Mahayana. Paramita puede ser traducido como “perfección” o “realización perfecta”. Esta perfección no es una realización normal u ordinaria sino la trascendencia de la realización. A menudo vemos que paramita es traducido como “cruzar hacia la otra orilla”, refiriéndose a la orilla del no-miedo y libertad. Para cruzar desde donde estamos debemos hacer algo y esto es paramita.
La tercer paramita es la paciencia. Cuando decimos la perfección de la paciencia nos referimos a no enojarnos nunca más. Suena difícil porque pensamos que no enojarnos es reprimir el enojo, pero acá estamos hablando de algo diferente.
Los Lamas nos dicen que el primer paso es estar lo mas “despierta” o presente posible siempre. De este modo cuando surja la ira puedo observarla estando ahí. En el presente es lo que hay, estoy enojada. En vez de reaccionar (en vez de devolver la bofetada) observo lo que me pasa. Si puedo estar así unos segundos tengo una gran chance de no explotar.
El tema es ¿qué hago entonces? Me quedo mirando la ira y ¿qué más?
Este es el momento clave para hacer una práctica que puede cambiarlo todo a tal punto de que en el futuro no me enoje más, porque en vez de surgir la ira va a surgir la sabiduría, y entonces no tendré ningún enojo que reprimir.
La practica se llama Mahamudra es una forma de aplicar los seis sabores de la vacuidad a nuestra mente, en este caso una emoción, el enojo. La mente tiene muchas “partes” como discriminación, conciencia y demás pero esta meditación es indicada especialmente para focalizar en las emociones ya que son de fácil acceso y son las que tienden a causarnos muchos problemas cuando las vemos como auto existentes. Nos llevan a hacer cosas negativas para evitar lo que no nos gusta y adquirir lo que si nos gusta.
Les doy un ejemplo de la meditación Mahamudra tal como fue guiada por mi Lama Geshe Michael Roach.
Esta meditación nos lleva a través de las seis visiones incorrectas del mundo. Vamos estableciendo una por una que no pueden ser verdad, que de hecho lo que estas visiones profesan es imposible. Así llegamos a los seis sabores de la vacuidad. Sostenemos cada una de estas visiones constantemente en nuestra vida diaria y cada paso para eliminarlas nos acerca al puro entendimiento de la vacuidad misma. En sentido último solo la 6 es correcta.
Sentado en postura de meditación:
  1. Visión incorrecta: Creo que esta emoción (enojo) va a durar por un rato.
    Visión correcta: Mis emociones cambian constantemente segundo a segundo.  Si miro con atención veo que el enojo varía, es como el sonido de un avión que sobrevuela mi casa- pasa rápidamente, y en su corta duración esta constantemente cambiando, a veces mas fuerte, otras más suave.
  2. Visión incorrecta: Puedo controlar como me siento
    Visión correcta: No tengo control de mis emociones en el momento presente.  Los pensamientos y las emociones vienen a mi mente sin ser llamados. Yo nunca invite a este enojo a que venga a perturbar mi paz mental.
  3. Visión incorrecta: Estoy a la merced de mis emociones azarosas.
    Visión correcta: Una de mis acciones del pasado es la causa de esta emoción y de mi misma percibiéndola.  Parece que estoy siendo bombardeada por esta emoción azarosa de enojo. Pero nada es azaroso. Me he traído a este momento y el enojo ha sido traído a este momento por el mismo karma- el hecho de que en el pasado cause enojo a otra persona. Soy completamente responsable.
  4. Visión incorrecta: Esta emoción es definitivamente buena o mala.
    Visión correcta: Estoy imponiendo un juicio a esta emoción. Este juicio no le es inherente y podría ser diferente.  Creo que este enojo es algo negativo. Pero ¿acaso tiene maldad inherente? Podría mirar este enojo como una gran motivación para practicar más y así poder salir de este ciclo de sufrimiento para después liberar a los demás también. En este caso tendría que decir que el enojo es algo positivo.
  5. Visión incorrecta: Fuerzas externas son completamente responsables por como me siento.
    Visión correcta: Fuerzas externas combinadas con mis percepciones componen como me siento.  Estoy convencida de que este enojo es causado por circunstancias externas: el mal tiempo, la falta de sueño, el dolor de cabeza, la persona que me irrita, etc. Creo que si esas cosas fueran diferentes yo seria feliz. Pero vamos, entonces podríamos trabajar para manipular las circunstancias externas y así estaríamos siempre felices. Eso no funciona. Incluso cuando todo lo externo es perfecto igual puede haber enojo que perdura. Así es que las circunstancias externas solo tienen un porcentaje de responsabilidad en como me siento y mi mente provee el resto.
  6. Visión incorrecta: Hay algún factor externo que es responsable por como me siento.
    Visión correcta: Como me siento es completamente una proyección.  Las circunstancias externas tienen algo de responsabilidad en como me siento ¿verdad? Parece que si recibo un lindo regalo o las personas son amables conmigo yo voy a ser más feliz. Pero hay veces en que estoy tan enojada que ningún regalo y ninguna persona puede hacerme sentir bien. Y otras veces que estoy tan feliz que nada puede enojarme.
    Estas emociones no tienen nada que ver con las circunstancias externas que creía que las causaban. Todo es una proyección que es forzada en mí por mis acciones pasadas. Estoy quiere decir que si planto las semillas correctas ahora, puedo crear un futuro de gracia divina cada momento del día.
Importante:
1. No esperar a que aparezca la ira para hacer esta meditación por primera vez. La práctica diaria de sentarse y hacer Mahamudra a las emociones y pensamientos es lo que va a hacer que cuando “las papas queman” (cuando aparece la persona irritante) podamos aplicar esta sabiduría y así no devolver la bofetada. No porque somos “buenos” o por reprimir el enojo, sino porque llegamos al entendimiento de que nunca existió una bofetada en el presente que no venga de una bofetada que yo di en el pasado, y que lo único que no tengo que hacer ahora es devolverla. En el jardín de mi mente soy jardinera.
2. Paciencia con la practica de la paciencia, crear un hermoso jardín lleva tiempo.
Omshantih
Carola Terreni.


 http://www.kaladanda.com.ar

domingo, 22 de abril de 2012

Dave Kusek


Estas son 10 recomendaciones para generar estrategias que pueden conducir al éxito en la música, y en la vida. Por supuesto, no son infalibles y tienen más que ver con el sentido común que con alguna habilidad especial, pero vale la pena la lectura.
1. Vivir de la música es un privilegio. Ganalo.
Hay muy pocas cosas más satisfactorias que poder pasar el tiempo haciendo música. Si podés hacer de este trabajo tu medio de vida, tal vez puedas ser realmente feliz. Sin embargo, las posibilidades de lograr el éxito son muy bajas y las únicas personas que van a llegar van a tener que trabajar duro y ganarse el derecho a ser músicos. Respetá el privilegio de tener la libertad como para poder optar por este medio de vida (si la tenés) y honrá la oportunidad.
2. Nadie está a cargo de tu musa, sólo vos. Sé feliz y positivo.
Cada individuo puede ser su peor enemigo. Incontables veces he oído a artistas decirme las razones por qué su carrera no está funcionando. La mayoría del tiempo se ponen obstáculos en el camino y señalan con el dedo a la gente y las cosas que los frenan. Dejá de lloriquear y culpar a los demás y tomá la decisión consciente de que vas a tener éxito y que las cosas van a trabajar en tu favor. Vos estás creando tu propia realidad cada día, así que hacé que sea buena y sé excelente.
3. Práctica, práctica, práctica – luego, lanzate. Preparate de más.
Nunca se puede estar lo suficientemente listo ante una oportunidad. Tus actuaciones en vivo siempre pueden ser mejores, tus canciones pueden ser más sorprendentes, y tu forma de tocar sólo puede mejorar. Como CEO de tu propio negocio de la música, debés aprender a dirigir la empresa de forma más eficaz, llegar a más fans y ser un más efectivo comunicador en los medios sociales. No te retraigas por no estar listo. Sé un profesional.
4. Si sos malo, nunca conseguirás llegar. Buscá la forma de ser genial.
Afrontémoslo, es muy difícil ser increíble. Algunas personas tienen talento natural y se puede ver a los 5 segundos de conocerlos. Están verdaderamente bendecidos. El resto de nosotros tenemos que encontrar nuestro nicho, nuestra pasión, nuestro llamado y luego ir a por ellos. Preguntá a la gente a tu alrededor para tener retroalimentación. Encontrá lo que está bien y concentrate en eso. Conseguí otras personas para que te ayuden. Si no te destacas de la multitud, vas a luchar para siempre. Sé increíble.
5. Aprendé a respirar y mantené tu enfoque. Mantené la calma.
No hay nada más agradable que trabajar con alguien que sepa quién es y cuál es su meta. Recordá el viejo adagio de pensar antes de hablar, y respirá profundamente antes de agredir a alguien. La mayoría de nosotros tenemos muchas cosas en nuestras vidas y todos pueden beneficiarse de permanecer enfocados en sus objetivos y mantener la calma en la mayoría de las situaciones. Aprendé yoga, hacé ejercicio, corré, meditá, quedate quieto, respirá, aprendé quién sos.
6. No te tomes demasiado en serio, nadie más lo hace. Divertite.
Estoy sorprendido de cómo muchas personas pasan mucho tiempo mirando hacia atrás y tratando de entender lo que la gente piensa de ellos. Esto es preocuparse por el pasado y no abrazar el futuro. Los comentarios son importantes, pero no te precipites hacia ellos ni los dejes arruinar tu día. No les vas a gustar a todos, pero le vas a caer mejor a más gente si la estás pasando bien.
7. No importa cuán difícil se pongan las cosas, avanzá. No te rindas.
La única cosa que ayudará al despegue de tu carrera es el impulso hacia adelante. Así es como vas a alcanzar tus metas. Muchas personas están atrapadas en su propio lodo. Tomá medidas, hacé un movimiento y luego mirá qué pasa. No pierdas tiempo procastinando ni preocupándote por lo difícil que es todo, simplemente hacé algo positivo para avanzar tu causa. Te vas a sentir mucho mejor actuando en lugar de esperar o preocuparte.
8. Encontrá una manera de generar ingresoso. Comenzá con algo pequeño y crecé. Evitá estar en deuda.
Esta es probablemente la estrategia más importante de todas y el motivo por el que tantos artistas se han metido en problemas en el pasado al aceptar los adelantos de las discográficas. Después de todo, es un préstamo grande. Obtené algún tipo de flujo de efectivo de inmediato, no importa cuán pequeño. Vendé merchandising, tocá en vivo, licenciá tus canciones, tocá en sesiones, enseñá, escribí, comenzá tu negocio musical. El mayor error que podés hacer es pedir prestado un montón de dinero y gastarlo en cosas que no importan.
9. Sé único y fiel a tu visión. Decí algo.
Las personas que recordamos son las que son únicas, emocionantes, extraordinarias, provocativas, fascinantes, originales, creativas, interesantes. La música es una forma básica de comunicación. Los artistas realmente exitosos tienen algo que decir y trabajan en entregar su mensaje. Tus posibilidades de éxito aumentan exponencialmente si tenés una posición y un mensaje únicos y creás un grupo de fans que te escuchen de verdad porque tenés algo importante que decir.
10. Trabajá y tocá con gente como vos todos los días. Colaborá a menudo.
La música es una experiencia tribal. No se puede hacer buena música sólo. Rodeate de gente talentosa, escriban juntos, toquen juntos, probá cosas nuevas. Prueben nuevas ideas y aprendan. Escúchense unos a otros y dejen que la música sea la manera de conectarse. Encontrá un productor, un socio en la composición de canciones, otros músicos y sumérjanse juntos. El todo es mayor que la suma de sus partes.

sábado, 8 de octubre de 2011








"La actitud en la vida cotidiana
es mirar cada uno
como la fuente de todo el pasado, presente y futura felicidad,
la liberación y la iluminación.
Entonces también, custodiar y cuidar a los demás.
Que viene de ética y conducta….
A continuación, sobre esta base
para ser útil y a tener respeto por los demás… ".





miércoles, 17 de agosto de 2011

LA "PLUSVALÍA BUDISTA": UNA REFLEXIÓN SOBRE EL DINERO.

Si el “yo” en el fondo no existe y es causa de sufrimiento, cuando compro algo “para mi” en realidad estoy comprando sufrimiento. Cuando compro algo, lo pago. Lo que compro “es mío”. Y cuando posees algo, es tuyo, es para ti inicialmente, a no ser que compres algo para “regalarlo a otra persona”. En este caso no compras para ti sino “para otro” y tal vez te haga sentir bien por el hecho de hacer feliz “al otro”. Esa es la diferencia en la economía budista: compras para dar, para “regalar felicidad” o proporcionar abundancia a los demás. El dinero en sí, como expresa el budismo, no es intrínsecamente ni bueno ni malo. Nuestras acciones son las que pueden derivar en actos que generen sufrimiento o por el contrario felicidad.

La subsistencia correcta es uno de los requisitos del Noble Camino Óctuple del Buda. Los medios de subsistencia correcta budista, aplicados a la economía, nos dicen que deberíamos trabajar para generar felicidad y en un trabajo que no provoque sufrimiento físico o mental a las personas y al resto de los seres sintientes, ni enfermedades ni dolor. La “Plusvalía Budista” consiste en repartir buena parte del beneficio obtenido (empresario) con quien lo trabaja honestamente (los productores o trabajadores), y éstos a su vez deberían gastarlo en beneficio de los que le rodean y no utilizarlo como fuente de apego y encadenamiento egoísta. El dinero es como el agua, si no fluye “se estanca y se corrompe”. No acumules, simplifica tu vida y “economiza tu libertad”. Invierte en ser libre y liberar a los demás, teniendo lo justo y ganado honestamente. El capitalismo salvaje es el reflejo de la ignorancia y de los apegos atávicos que nos encadenan a la rueda del samsara.

DESINFLEMOS EL GLOBO DE LA FANTASÍA.

















Elogios, reproches, buenas y malas noticias, ganancias, pérdidas, cosas que salen muy bien o muy mal, envidias, chismorreos; ¿Qué son? Pues son sólo “vibraciones en el aire, apariencias”, como dijo el maestro budista Alexander Berzin ¿Cómo pueden tener el poder de “transformarme” en una persona realmente maravillosa o en una persona verdaderamente malvada? Después de todo, el “yo” convencional es simplemente lo que puede ser etiquetado, como una corriente de continuidad de experiencias y agregados siempre cambiantes. Lo mismo ocurre con la verdad de un “tú” convencional. ¿Cómo pueden las cosas salir mal o sufrir una pérdida si no hay un “yo” culpable y merecedor de dolor y sufrimiento? ¿Quién sufre? ¿Quién se alegra? Reflexionemos sobre cómo tales pensamientos y creencias pueden causarnos un bloqueo inconsciente para poder disfrutar de la felicidad cuando las cosas salen bien o cuando alguien nos ama. Y si salen mal o estamos en una situación difícil o penosa exactamente igual, aunque lo vivamos de distinta forma. Imaginemos que durante una meditación reventamos el globo de tal fantasía e imaginemos que estamos ya disfrutando la verdadera felicidad, sin apegos ni impaciencia. O que fluimos con las dificultades, “observándolas” (por lo menos intentándolo) con desapego, como simples “observadores”. ¿Qué puede llegar a ocurrir?

VIDA ZEN...SIN NECESIDAD DE SER MONJES.



Hay 12 puntos fundamentales y básicos para llevar una vida parecida a los monjes Zen sin necesidad de tener que convertirse en uno de ellos:

1. Una cosa cada vez. Es parte de la vida de un monje Zen, una tarea, nada de multitareas. Un proverbio Zen dice “cuando camines, camina. Cuando comas, come

2. Hazlo pausadamente y con propósito. Aunque hagas una cosa cada vez, pueden realizarse aleatoriamente y con precipitación. Por el contrario tus acciones deberán ser razonadas y realizadas con pausa, así ganarás en concentración.

3. Hazlo de forma plena. Centra tu mente en la tarea y complétala antes de pasar a la siguiente. Si algo queda inacabado, aparta la tarea completamente no dejando ningún resquicio. Si preparas un bocadillo, no lo comas hasta que hayas recojas y limpiado todo lo que utilizaste para prepararlo.

4. Haz menos. Un monje Zen no tiene una vida perezosa. Se levanta pronto y trabajada durante todo el día, pero no genera una lista de tareas sin acabar. Realice las tareas que realice serán esas y ninguna más. Menos tareas significa poner tu atención en ellas y las realizarás plenamente, Muchas tareas programadas hará que saltemos de una a otra rápidamente sin pensar y sin concentrarnos en ellas.

5. Espacia las tareas. Disponer de tiempo entre tareas te ayudará a concentrarte en ellas y te facilitará completarlas. Una programación relajada ayudará a finalizar tareas que se alarguen disponiendo del tiempo que necesario para finalizarlas.

6. Desarrolla rituales. Los monjes Zen tienes sus propios rituales para las tareas que realizan, desde comer a limpiar o meditar. Eso les ayuda a darles la máxima atención y a que sean realizadas, con pausa, correctamente. No tienes que seguir ningún ritual, crea tus propios para cada tarea que realices, preparar comida, limpiar, despertarse o acostarse o hasta como preparase para el ejercicio.

7. Asigna tiempo para ciertas tareas. Hay tareas diarias que requieren un horario específico. Determina el tiempo para el aseo, para trabajar, para limpiar o para comer. Esto asegura que las tareas sean realizadas regularmente. Si para ti una tarea tiene la importancia suficiente para realizarse con regularidad, asígnale el tiempo necesario.

8. Dedica tiempo a sentarte. Una parte fundamental de la vida del monje Zen es la meditación sentado (zazen). Esto requiere designar un tiempo simplemente para sentarse. La meditación es práctica ayuda a encontrase pero no hay por qué realizarla cuando estés sentado. Hacer ejercicio puede ser una buena práctica para centrarse en uno mismo, cualquier actividad te pude ayudar a encontrarte.

9. Sonríe y ayuda a los demás. Los monjes Zen dedican parte de su día al servicio a los demás. Esto enseña humildad y aleja el egoísmo de sus vidas que se orientan al servicio. Dentro de la familia o fuera puedes dedicar ese tiempo a los demás. De igual forma sonreír y ser amable con todo el mundo ayuda a mejorar la vida de los que te rodean. Considera unirte al trabajo voluntario de caridad.

10. Haz que limpiar o cocinar sean parte de la meditación. Además de la meditación zazen, limpiar y cocinar son partes importantes del día de un monje Zen. Pueden resultar ensalzantes al realizarlas cada día como practica del auto-conocimiento. Si para ti son aburridas, intenta hacerlas parte de la meditación, concéntrate en ellas, hazlas pausada y plenamente, tu día cambiara plenamente (y tu casa estará más limpia).

11. Piensa qué es necesario. Hay muy poco en la vida de un monje Zen que no sea necesario. En su armario no hay prendas exclusivas, ni muchos zapatos, nada de instrumentos tecnológicos, coches o comida basura (su dieta es vegetariana). No es necesario vivir como un monje Zen pero nos tiene que servir para recordar que hay muchas cosas en la vida que no son necesarias, y es interesante pensar que necesitamos realmente en nuestra vida y que cosas son necesarias.

12. Vive de forma sencilla. Es el corolario de la regla 11, si no es necesario, puedes vivir sin ello. Libérate de aquello que no sea necesario o esencial. Para cada uno, esto será diferente, familia, lectura, ejercicio o lo amigos pueden ser algo esencial en tu vida. Decide que es lo más importante para ti y hazle hueco en tu vida eliminando lo que no sea esencial.

miércoles, 20 de julio de 2011

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